Y la razón cedió a la pasión. Se esfumó ante la inoperancia de la conciencia.
Pero antes de marcharse cerró con llave aquel pacto firmado con lágrimas, un código que los delataría hasta en el detalle más ímtimo compartido.
Libre elección, preferencias estipuladas una noche.
Nunca retornará la sensatez, no tiene por qué hacerlo. En realidad nunca fue exiliada. Permaneció con aplomo en la vigilia de los besos.
Cambié de idea: Te espero dónde siempre, y ¿empieza otra vez?...

2 comentarios:
muchas gracias, y si la vda es un ratico, podemos cambiar de idea las veces que queramos
Y siempre se puede empezar otra vez
Un abrazo
Muchas veces resulta más fácil para nuestras consciencias pensar que el actuar se debe a la falta de senssatez, debido a la pasión... pero sabemos claramente que no es así, todo lo que hacemos es parte de la cordura que nos indica que hagamos lo que nos hace bien.. aunque sea sólo por el presente...
Saludos!!
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