La música invadía el lugar. Melodías y acordes que permanecerían para siempre intactos en mi memoria. Llegaste tarde, muy tarde, ya casi había dado por perdido el tiempo que demoré en acicalarme para tí. Pero no, bastó una sola mirada tuya para que el perfume, el maquillaje, tacones y aquellos jeans que adoras encontraran su verdadero sentido... "Estás preciosa"... ahí comenzó todo...
Pudimos habernos detenido a las 3 horas de conversación, tal vez debimos. El baile no era, no es, pero puede que algún día si sea para tí (conmigo de maestra claro está). Por eso optamos por sentarnos y charlar, como siempre lo habíamos hecho, como siempre lo hacemos... pero esta vez en un nuevo ambiente y con nuevas intenciones.
¿Por qué tardaste?, me atreví a preguntar al fin y al cabo, y después de cinco eternos segundos sonreiste... - "Llevaba media hora en el estacionamiento cuando te vi entrar, te observé y el miedo llegó contigo... me fui, escapé. Luego de todas estas horas de dar vueltas y vueltas, y al convencerme que no podía sacarte de mi cabeza; volví. Aquí estoy. Gracias por esperarme"...
"¿Gracias por esperarme?", cómo si haberlo hecho fuera un favor concedido en tu beneficio. No te equivoques, lo hice por mí.
Me cargó estar sola todo ese tiempo, no lo niego, mi estómago estaba más que apretado, pese a mi postura de mujer independiente, que no se condice con la inseguridad innata escencial en mí; te esperé sola, sin aceptar bailar con ninguno de los tarados que se acercaba de tanto en tanto, haciendo alución a mi imágen de "niña".
Esa noche, tuve el suficiente tiempo para pensar en todas aquellas nuevas experiencias que nunca pensé que viviría, y de las cuales eres el complemento... heeeeeeee... bueno ambos sabemos que unas no son tan "buenas" como otras (entiéndase como antónimo de maldad, mmmm). Pero esta vez me refiero a estas cosas pequeñas, insignificantes para algunos, como llegar a un local nocturno desconocido sola; y otras tanta que prefiero mantener solo en mi mente para no exponernos, más de lo que ya lo hago...
Luego de reírnos, de charlar, de disfrutar cada momento de silencio mirándonos. Nos levantamos y salimos, y por fin esa canción de Diego Torres que siempre me gustó, cobró realidad en nosotros "
Perdidos en la noche", fue eso exactamente, cada letra, cada nota.
Desde aquella ocasión, no hace mucho, sigue latente. Fuimos felices, lo sé, yo aún lo soy...
Al despedirnos volvimos a nuestros mundos, que sin ser para nada disímiles, nos extrapolan a otras vidas... Tú entiendes.
- "Nos vemos", continuaste tu camino, para cuando llegaste a destino... lo mismo de siempre.
¿Tu excusa?: La conocida, reiteración.
¿La mía?: No la necesito.